Esteban Fernández Fernández (Villaseca, 1947) estudió
en San Ignacio desde 3º de bachillerato hasta Preu, por lo que estuvo en
el centro desde principios de los 60 hasta mediados de los 60. Hablar de San
Ignacio para él es hablar de su adolescencia y sus años de bachiller.
Aunque confiesa que nunca lo ha echado mucho de menos, salvo los primeros meses
en la facultad (¡era todo tan distinto!), sí confiesa que siempre
lo tendrá en el recuerdo (si las neuronas averiadas lo permiten) porque
el cole es como la primera novia, que nunca se olvida.
Un Lema: “Homo sum, nihil humanum alienum a me puto.”
¿Cómo era el Colegio Diocesano San Ignacio en el que usted
pasó una parte de su adolescencia?
Pequeño, propiciaba la camaradería.
¿Qué es lo que más resaltaría del colegio en
aquella época?
La buena relación entre todos
¿Cómo era la relación con los profesores?
Como acabo de decir, era buena, aunque nosotros a algunos los veíamos
un poco distantes.
¿Cómo pasaba los recreos?
Al principio jugando a cualquier cosa en el patio; al ir pasando los años,
charlando, gastando bromas, etc.
Cuando usted entra en el colegio todavía no era un centro mixto.
Eso le daba otra forma de vida a los colegios de la época que hoy se
les haría extraña a los alumnos. ¿Cómo se vivía
esa situación y qué opinión le merece esa separación?
No se nos hacía especialmente extraña porque siempre la habíamos
vivido así en la escuela, desde los 6 ó 7 años; luego en
el bachillerato estaba nuestro colegio y La Sindical (el nuestro era mucho mejor),
los dos para chicos, y para chicas los de las monjas; el Instituto lo veíamos
como un mundo aparte. A pesar de ello, creo recordar que alguna vez, en los
últimos cursos, solicitamos al rector (era D. Tirso) que el cole se hiciera
mixto, porque en breve tendríamos que ir a la universidad y allí
conviviríamos con chicas en clase. Él se negó, no sé
si por convencimiento o por imposición.
¿Recuerda alguna rivalidad con algún otro colegio o instituto?
Pues claro, deportiva con el “Gil y Carrasco” y con La Sindical.
¿Y con los colegios de monjas?
No, aunque nos sentíamos algo orgullosos si en la reválida sacábamos
mejores notas que ellas.
Muchas personas ya tienen claro lo que quieren ser de mayores. ¿Es
éste su caso?
Creo que sí, me parece que tenía una cierta intención
de ser profe.
¿Qué nos podría resaltar sobre su trabajo actual?
Como estoy jubilado, no puedo opinar
¿Qué aconsejaría a los actuales alumnos del cole que
están es esa disyuntiva de elegir una carrera, profesión…?
Aunque tengan bastante claro lo que quieren elegir, que no cierren opciones.
¿Cómo se ve ahora, en el siglo XXI con las nueves tecnologías,
los medios con los que se contaba en el colegio en aquellos años?
Como casi inexistentes: un laboratorio, algunos retroproyectores...Pero no
hay que olvidar que por entonces empezábamos a ser un país en
vías de desarrollo.
¿Cómo se divertía en aquella época?
Si el tiempo y el trabajo lo permitían, practicando algún deporte;
cine el fin de semana, alguna escapada al Castro o al pantano de Bárcena...,
y la lectura. En vacaciones, en el pueblo, disfrutaba como un enano: partida
de cartas después de comer y cenar, fútbol, paseos por monte o
baños en el río... y lectura. Siempre he sido (lo soy) un lector
incombustible.
¿Nota mucho el cambio generacional?
He sido profesor y he estado en contacto continuo con jóvenes, así
que el cambio, al ir viéndolo gradualmente, no lo noto mucho.
¿Mantiene relación con muchos antiguos alumnos? ¿Alguno
en especial?
Sólo con uno; al terminar Preu estuve muchos años muy alejado
de Ponferrada
¿Y con alguno de sus antiguos profesores?
Sólo he coincido con D. Adelino Pérez y con D. José Alonso,
unos años en el “Gil y Carrasco”.
¿Qué le parece la idea de hacer una Asociación de
antiguos alumnos? ¿Participaría de ella?, si es que sí,
¿cuál sería para usted el objetivo fundamental que dicha
asociación debería tener? (alguna beca para alumnos con méritos
y necesidades económicas, algún concurso literario, pictórico,
musical etc, promocionado por la asociación, alguna reunión anual,
participación con algún acto en la fiesta del colegio,………)
La idea me parece bien, pero, puesto que vivo tan lejos, la Asociación
me quedaría bastante a desmano, salvo para algún chat.
El fotomatón
Lo esencial: Esteban Fernández Fernández
nació en Villaseca el 28 de Agosto de 1947, está casado y es padre
de 2 hijos. Estudié Filología Clásica en Oviedo y Salamanca
desde el 65 al 70 y desde entonces he sido profesor de instituto en Madrid,
Algeciras, Ponferrada y León, dando clase de latín y griego casi
siempre, pero también de lengua y literatura españolas, historia
del arte, informática.... Los últimos 4 años ya no di clase,
era encargado provincial de varios programas informáticos de gestión
de centros. En 2003 me jubilaron por incapacidad absoluta, secuela de la tropelía
de una moto.
Estuve San Ignacio: De 1960 a 1965
Mi mejor recuerdo: Una acampada de fin de semana en La Barosa
y unos días de ejercicios espirituales en el poblado que Endesa tenía
en el pantano.
El profesor del que mejor recuerdo guardo: D. Ceferino, por
su sentido del humor
Y del que no quiero acordarme: Ninguno, a no ser que lo haya
olvidado ya
Mi equipo de fútbol: El Barça y el Athletic
Disfruto viendo este deporte: Balonmano, y básquet NBA.
Para practicar prefiero: No puedo practicar ninguno
Mi canción es: ¿Una sola? Eso me es imposible:
“La casa del Sol naciente”, “Guitar tango”, “Noche de relámpagos”, “Yesterday”,
“Los sonidos del silencio”, “California dreamin”, “Nessun dorma”, “Ave, formosissima”,
“La paloma”,“Noches de blanco satén”, “19 días y 500 noches”..
. Mi película favorita: Lo mismo que antes: ¿cómo
una sola?: 2001, Cabaret, Grupo salvaje, La fiera de mi niña, Iván
el Terrible, La caza del Octubre Rojo, Gladiator...
El libro del que nunca prescindiría: ¡Qué
manía con la unidad!: “Cien años de soledad” y las obras completas
de Catulo en la edición de Alma Mater
Un programa de televisión: Los documentales
He dormido a mis hijos con: Meciéndolos, y, si no quedaba
otro remedio, cantando; dada mi voz, sospecho que más que sueño
les debía producir pesadillas.
Disfruto como un niño con: Ya no recuerdo muy bien
cómo era eso, pero me olvido de todo cuando intento hacer algo de programación
informática
Una desilusión confesable: La llamada “transición
a la democracia”
Mi mayor ilusión: Que a nivel mundial se cumpla un acuerdo
para preservar el equilibrio con la naturaleza
Una manía: Que yo me dé cuenta, la puntualidad
y el orden; sin duda tendré otras, porque después de 30 años
de docencia....
En las personas, lo que más valoro es: La sinceridad
No me gusta de las personas: La intolerancia
En una cena para dos pediría: Ensalada y parrillada
de carne o pescado
Un vino: Señorío de Valdés, Anna de Codorníu
Un deseo: Correr con normalidad otra vez
SENTENCIAS
Somos lo que pensamos. Todo lo que somos se levanta con nuestros pensamientos. Con nuestros pensamientos, hacemos el mundo. - Buddha
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